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miércoles, 20 de marzo de 2013

Cazuela de garbanzos y alga kombu

 

 


El alga kombu (laminaria ochroleuka) es muy buena para ablandar las legumbres, gracias al ácido glutámico, y combate los gases que éstas producen, ademàs de que le provee de propiedades fantàsticas que solo las algas nos pueden dar. Para que haga su efecto sobre la legumbre, ha de cocinarse con ella y no es necesario someterla a una hidratación previa. Como trae algo de sal de mar evitemos salar la preparaciòn hasta el final a modo de rectificar el sabor.
Para algunos un ingrediente NUEVO y nunca usado o consumido, los animo a probarlo.

Ingredientes (para 4 porciones):


  • 250 g. de garbanzos secos (unos 500 g. una vez remojados)
  • 10 g. de alga kombu  
  • 1 cebolla grande
  • 2 dienes de ajo
  • 1 morròn rojo o verde chico
  • 1 zuchini mediano
  • 1 zanahoria mediana
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de apio molido
  • 1 hojita de laurel seco
  • 1/2 cucharadita de curry en polvo
  • 1/2 cucharada de miso blanco (opcional, pero vale la pena)
  • gotas de aceite de oliva prensiòn en frìo

Preparaciòn:


  1. Dejar en remojo los garbanzos toda la noche, a la mañana siguiente enjuagarlos muy bien con agua segura (de filtro o mineral) y ponerlos a hervir junto con el alga. La cantidad de agua debe ser susficiente como para no tener que agregar màs pero no tanta que haya que descartarla, es mejor poner poca agua e ir agregando hasta que los garbanzos esten cocido y haya agua susficiente como para que la cazuela no quede muy espesa.
  2. Cortar la cebolla, el morròn en trozos medianos y picar el ajo. Saltearlos en la olla (acero inoxidable, barro o hierro son los materiales recomendados) con el aceite de oliva. Cuando comiencen a ablandarse (a los pocos minutitos), añadirlos a ala olla que contiene los garbanzos y el alga y dejar que hierva todo junto por espacio de 10 minutos y agregar las zanahorias cortadas en rodajas y a su vez al medio (medialunas)y el zuchini cortado en rodajas mas o menos gruesas que a la vez se cortan en cuartos y todos los condimentos.  
  3. Tapar la olla y cocinar por espacio de 20 minutos o hasta que las verduras esten tiernas pero no deshechas.
  4. Disolver el miso en un poquito de agua caliente y agregar a la olla (el miso NUNCA se cocina ya que sino matarìamos las bacterias vivas que tiene que es lo que queremos consumir). Como el miso y el alga son salados probar en este momento el sabor de la sal y rectificar si fuera necesario.
  5. Dejar reposar un rato antes de servir.
Ideal para estos dias frescos de otoño. Espero que lo disfruten y que me cuenten que les pareciò esta nueva incorporaciòn a sus sabores "el alga kombu".

"Que tu alimento sea tu medicina..."
Patry

martes, 19 de marzo de 2013

Licuado de durazno

 
 
Estamos en plena època de dulces y amarillos duraznos. Esta mañana vì mi frutera repleta de ellos y decidì tomar un nutritivo y vigorizante licuado para empezar una mañana ajetreada como siempre.
 
 

Indredientes (dos porciones)

-400 cm3 de leche de almendras (yo lo preparè con 15 almendras)
-2 duraznos medianos
-1 cucharada de miel
-2 cucharadas de gel de chìa (siempre tengo en la heladera gel de chìa, dura una semana)
-40 gotas de propòleo
 

Preparaciòn

 
1.Verter en la licuadora la leche, los duraznos pelados, la miel, y el propòleo, licuar muy bien. 2.Agregar la chìa mezclar con cuchara de madera y servir.
 

 

Preparaciòn del gel de chia:

en un frasco bien limpio colocar 3 ò 4 cucharadas de chìa, agregarle agua filtrada o mineral (recordando que el agua de la canilla tiene mucho cloro que es nocivo para la salud y a la vez inhibe las enzimas contenida en los alimentos naturales) hasta cubrir apenas las semillas revolver muy bien con cuchara de madera para evitar que se formen grumos, a los 15 minutos ya se formò el gel y està listo para guardarlo bien tapado en la heladera ( el gel debe quedar espeso pero corredizo, en caso que quede muy duro es que le faltò agua en ese caso agregarle un poco mas de agua y mezclar bien, en caso de que haya quedado muy aguado hay que agregarle un poco mas de semillas). Este gel se puede usar para agregar a los licuados, o a cualquier preparaciòn dulce o salada que lo amerite.

lunes, 18 de marzo de 2013


Arroz "vivo"primavera


 

Seguramente estaràn pensando, ¿quien no sabe hacer arroz primavera? ¿porque poner una receta tan sencilla? porque este no es un arroz corriente, es "vivo" rico en nutrientes, lleno de enzimas. Crèanme, sus cèlulas se lo agradeceran.

Sè que muchos de los seguidores de este blog estàn en el perìodo de transiciòn hacia una dieta  saludable, otros estàn recièn descubriendo que hay otro mundo alimenticio por lo tanto miraràn raro esta receta, pero hàganla y descubriràn  nuevos sabores, el sabor de la cocina cruda o raw, en un pròximo post escribirè sobre ello.

INGREDIENTES (para 2 porciones):


- 300 Gr. de coliflor aproximadamente

- 1 tomate grande u 8 cherrys
- 1/2 pimentòn amarillo (usen el que tengan a mano)

- Cebolla de verdeo (a gusto)
-1/2 taza de arvejas frescas (enlatados JAMAS!!!)
-1 choclo o maìz
- condimentos (opcional: sal de mar o rosada, levadura nutricional, ajo en polvo, aceite de olica prensiòn en frìo...)

Preparaciòn

1. En la procesadora de alimentos poner el coliflor y procesar suavemente (pulsar) hasta obtener una textura parecida a la del arroz.

También se puede rallar el coliflor con un rallador grueso.

 
 
2. Poner a hervir una taza de agua, apagar el fuego y agregar las arvejas, tapar y dejarlas ahi mientras trabajamos con el resto de los ingredientes.
3.Picar la cebollita de verdeo finamente, desgranar el choclo o maìz (crudo), cortar en finas tiras el morròn, cortar en cuartos los tomatitos cherrys o en daditos si es tomate redondo, colar las arvejas. Yo usè esta combinaciòn de verduras pero cada uno puede jugar con las verduras que tenga en la heladera.
 
4. Mezclar las verduras con el coliflor y listo! En diez minutos tenemos un plato sabroso, sencillo y super nutritivo que puede servir de acompañamiento o simplemente como plato ùnico ya que resulta muy llenador.



"Que tu alimento sea tu medicina..."
Patry


El mijo

 
 
Un pequeña semilla o pseudo cereal valiosìsimo a la hora de hablar de nutriciòn. Sus proteínas son de elevado valor biológico, más completas que las de trigo, arroz y maíz, y en mayor cantidad. Es digestivo, diurético y, por sus sales minerales y vitaminas, recomendable contra el estrés, exceso de colesterol, calambres, males cardíacos y afecciones dermatológicas, entre otros usos.

Fue uno de los primeros cereales cultivados en el Asia y desde hace tres mil años es uno de los alimentos básicos en la India y China donde era considerada una planta sagrada. Los hunzas del Himalaya , mundialmente famosos por su longevidad, lo tienen como ingrediente básico en su dieta vegetariana.
En los pueblos guerreros, desde los etruscos, romanos, galos y griegos, hasta persas, asirios, tártaros y visigodos, se le recomendaba como alimento principal porque se creía, con bastante razón, que les servía mantenerse en forma física y mental.
Pese a ser un poderoso nutriente, energético y rico en sales minerales, se le consume muy poco en nuestro continente donde algunos lo consideran solo como "comida para pajaritos".
 

Compuestos

Tiene alto contenido en hierro, calcio, fósforo, potasio, sodio, magnesio, cinc, manganeso y vitaminas (A, B y PP). La presencia del magnesio lo convierte en un gran fijador de calcio.
Uno de sus componentes (ácido silícico) explica su acción estimulante sobre el esmalte dental (como lo demuestran las dentaduras de los africanos, grandes consumidores de mijo) y también sobre el cabello, las uñas, la piel y el tono intestinal (el silicio estimula la contracción y evita la distensión del colon).
En cosmética se producen extractos salinos de mijo destinados a dar lucidez y vigor al cabello.
El mijo es sin duda el cereal que más hierro y magnesio aporta al organismo
Se le recomienda en casos de debilidad física y psíquica (fatiga, depresión nerviosa, astenia…) siendo un excelente remedio preventivo para fortalecer el cabello, la piel, los dientes y las uñas. Así mismo es muy apropiado para las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y en todos aquellos casos en los que se desea potenciar la regeneración celular.
Contiene vitamina B1 (tiamina), B2 (riboflamina) y B9 (ácido fólico), tres veces más que otros cereales por lo que es muy apropiado para regenerar el sistema nervioso y para las mujeres embarazas o en periodo de lactancia.

Propiedades medicinales

Es un alimento energético, vitalizante, digestivo y diurético; útil en astenias, anemias y embarazos (tiene la capacidad de impedir abortos espontáneos y de suplir carencias nutricionales de dicho estadio).
Su contenido de lecitina y de colina, lo hace indicado para organismos debilitados y para quién realiza trabajo intelectual.
La medicina naturista lo considera un alimento anti-estrés, mientras que los macrobióticos incentivan su consumo dado que es un cereal alcalinizante, tiene mucho hierro y silicio, y es bueno para el bazo, el estómago y el páncreas.
Es uno de los cereales que mas hierro y magnesio aportan, muy indicado en casos de anemia, calambres musculares y embarazo, fortalece la piel, el cabello, las uñas y los dientes.
- Prevención de problemas cardíacos y circulatorios
- Afecciones cutáneas
- Tónico general
- Colesterol elevado
- Infertilidad masculina (Vitamina E)
- Antiabortiva
- Afecciones de la piel con picor (Almidón)

¿ Sabías que…?


Es de cocción fácil y rápida. Como el grano es muy pequeño se debe lavarlo muy bien bajo el chorro de agua para asi limpiarlo de toda impureza y se cocina en una proporciòn de uno por tres (tres tazas de agua por una de mijo) a fuego mìnimo por espacio de aproximadamente 25 minutos o hasta que haya absorvido todo el agua.
Los macrobióticos incentivan su consumo dado que es un cereal alcalinizante, tiene mucho hierro y silicio, y es bueno para el bazo, el estómago y el páncreas.
Pese a no tener gluten tiene buen poder aglutinante, gracias a su fibra soluble lo que permite usarlo en budines y tortas, sin necesidad de adicionar huevos o almidón.
En general, presenta un sabor suave, que hay quien relaciona con la manteca derretida, pero en cualquier caso da buenos resultados junto a otros ingredientes de sabor más fuerte o intenso, a los que aporta un matiz fino, muy especial.
Es un buen ingrediente de pizzas y hamburguesas vegetales, y de cremas y sopas de verduras, entre otras opciones. Su textura crujiente captura bien los aromas de los ingredientes que lo acompañan y no cansa al paladar, pues su sabor no domina en el plato.

Espero que lo prueben y para ello les dejo unos medallones que preparè dìas pasados y quedaron exquisitos acompañados de una espectacular ensalada de varias hojas verdes. Que la "comida para pajaritos" les provea de la energìa y vitalidad que ellos poseen.




Medallones de mijo

 
 
 
 
Ingredientes

-2 tazas de mijo cocido.
-2 cebollas de verdeo picadas.
-1 dientes de ajogde.
-1 puñado de perejil picado.
-Una pizca de jengibre (opcional)
-Una pizca de pimentón.
-Sal de mar o rosada a gusto
-2 cucharadas de aceite de oliva.
-Rebozador de arroz o salvado de avena (yo prefiero siempre el salvado de avena)

Procedimiento

-Mezclar todos los ingredientes mezclando con las manos hasta que quede todo integrado e ir agregando de a poco el salvado de avena y seguir mezclando hasta obtener una pasta maleable y manejable (que no se les vaya la mano con el salvado porque a medida que pasan los minutos va absorviendo la hùmedad de la pasta y podrìa quedarles muy dura).
-Con las manos humedecidas en agua tomar porciones e ir dandole forma de medallones o hamburguesas.
-Si se desea rebozar o con el rebozador de arroz o con el salvado de avena aunque no es necesario.
-Colocar sobre una plancha de hierro untada con aceite de oliva o de coco y dorar de ambos lados (tambièn lo pueden cocinar en el horno pero cuidando de que no se les quede muy seco)
-Consumir los medallones con una buena ensalada de hojas verdes o con verduras al vapor o un exquisito purè de zapallo por ejemplo.


A ver que me cuentan de la "comida de pajaritos".

"Que tu comida sea tu medicina..."
Patry
 

domingo, 17 de marzo de 2013

Los efectos perjudiciales de la
leche de soja



Decidì encarar este tema porque sè que muchos que pretenden mejorar su alimentaciòn incorporan la soja como parte de ella y muy pocos saben lo tòxica que resulta para nuestro organismo.
“La soja es naturalmente tóxica ya que contiene antinutrientes y sustancias que alteran nuestros equilibrios hormonales. Y en su procesamiento se añaden otros venenos. Además en su mayoría es transgénica”.Alfredo Embid -coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias
 
El siguiente artículo publicado por la prestigiosa y honrada revista Discovery Salud nos muestra que quizás el NEGOCIO de la Soja esconde intereses económicos y estratégicos muy alejados de los tan cacareados supuestos beneficios para la Salud. Lean esa información y saquen sus propias conclusiones.

 

LA LECHE DE SOJA Y LOS PRODUCTOS ELABORADOS CON SOJA SIN FERMENTAR NO SON ACONSEJABLES

En varias ocasiones hemos traído a nuestras páginas los resultados de estudios realizados por diferentes instituciones de todo el mundo según los cuales la soja reportaría innumerables e importantes beneficios para la salud. Bien, pues son cada vez más los expertos que afirman que los productos fermentados de soja -el miso, el tempeh, la salsa de soja y el natto- se pueden ingerir pero con mucha moderación porque si no también son dañinos pero no es en modo alguno aconsejable tomar los que contienen ese alimento sin fermentar, leche de soja incluida. No solo no tendrían las propiedades beneficiosas que se les atribuye sino que pueden perjudicar gravemente la salud.
Si el lector revisa en nuestra web –www.dsalud.com- la sección de Noticias comprobará que en al menos nueve ocasiones nos hemos hecho eco de estudios que aseguraban haber descubierto o confirmado alguna nueva propiedad o indicación de la soja (aparecen en los números 7, 18, 23, 33, 62, 64, 101, 105 y 108). Incluso le dedicamos íntegra la sección de Alimentación del nº 48. Bien, pues de la misma manera que en su momento dimos cuenta de los resultados de las supuestas bondades de la soja queremos ahora recoger los informes de otros estudios –algunos de ellos realizados hace años pero de los que hemos tenido conocimiento recientemente- que ponen en entredicho algunas de esas cualidades, especialmente en lo que a las proteínas de la soja se refiere cuando ésta no han sido fermentada. Y es que se asegura ahora que, en contra del mensaje interesado que durante décadas ha estado lanzando la industria de la soja, en Oriente -de donde este alimento es originario y donde según se nos ha hecho creer se consume a diario en cantidades importantes, algo que se supone explicaría la buena salud general de los orientales- no es consumida de forma directa ni frecuente sino en pequeñas cantidades, de vez en cuando y siempre transformada en subproductos fermentados.
Por tanto todo indica que la soja sigue guardando secretos… o más bien la industria que la comercializa que no quiere que lleguen a oídos del consumidor algunos aspectos de este alimento oriental que podría dañar seriamente su imagen y sus ventas.

 

UNA VERDAD INCÓMODA

“La soja es naturalmente tóxica ya que contiene antinutrientes y sustancias que alteran nuestros equilibrios hormonales. Y en su procesamiento se añaden otros venenos. Además en su mayoría es transgénica”.Así de contundente se mostraba en junio de 2005 Alfredo Embid -coordinador de la Asociación de Medicinas Complementarias- en un artículo publicado en la revista Medicina Holística que básicamente resumía lo contenido en los numerosos textos científicos publicados en Soy Online Service (invitamos al lector a leerlos en su web -www.soyonlineservice.co.nz/home.html- o en la de la Asociación de Medicinas Complementarias: www.amcmh.org). Un texto en el que Embid desmintió ya entonces gran parte de las afirmaciones que sobre la soja hace la industria alimentaria desde hace décadas. Como la de que se consume de forma habitual y masiva desde hace milenios en Oriente cuando como Embid decía en su texto “un estudio del uso histórico de la soja en Asia muestra que sólo fue usada por los pobres. Éstos, cuando no tenían nada que comer, consumían frijoles de soja pero preparándolos cuidadosamente para destruir antes todas sus toxinas”. Asimismo explicaría que la soja sólo se consumía tras su fermentación. Según él en Asia la soja “es sólo un complemento alimenticio que se utiliza fundamentalmente como condimento en forma de salsa de soja y en otros productos fermentados que ni se comercializan ni se toman apenas en Occidente como el miso, el tempeh o el natto”.
Respecto a las fórmulas de soja para alimentar a bebés que cada vez son más empleadas en Occidente alegando que así se hace en los países orientales Embid lo desmiente igualmente: “Las fórmulas de leche de soja rara vez se usaban en Asia para alimentar a los niños”. Y para apoyar su afirmación recuerda que “ya en un escrito de 1930 el doctor Ra Guy, del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de Pekín (China), se dice que nunca se ha usado leche de soja para alimentar a los niños en Pekín. Esa fórmula no se hace en las casas sino que es vendida en las calles como una bebida caliente rica en proteínas siendo usualmente bebida por ancianos en vez de té. La leche de soja, aparte de ser dañina para los niños, es difícil de preparar’”.
En cuanto a la afirmación de que “la soja es un alimento que sustituye a las proteínas de los productos de origen animal” Embid aclara que “la soja es muy rica en proteínas pero es relativamente pobre en el aminoácido azufrado cistina, precursor de la cisteína, del glutatión y de la taurina. Además su procesamiento a altas temperaturas tiene el desafortunado efecto secundario de desnaturalizar la lisina y los demás aminoácidos”.
Por lo que respecta a lo sostenido por la industria acerca de que “la soja contiene ácidos grasos omega 3 beneficiosos” Embid responde que “los procesos de elaboración de la mayoría de los productos a base de soja se desarrollan a altas temperaturas que desnaturalizan los ácidos grasos poliinsaturados y producen ácidos grasos trans-inactivos”.
También añade, en contra de la idea de que contiene nutrientes de fácil asimilación, que “la soja induce una marcada descalcificación, es deficitaria en hierro -lo que puede llevar a la anemia-,deficitaria en vitamina B12,deficitaria en tiamina o vitamina B1 -se han dado casos de bebés alimentados con fórmulas de soja con beriberi grave- y deficitaria en el aminoácido lisina”.
Además la soja contiene diversos antinutrientes. Embid menciona entre ellos “los inhibidores de enzimas digestivos (inhibidores de la proteasa) como la tripsina y otros necesarios para la digestión de proteínas”. Explicando luego que“los inhibidores de la tripsina y la hemaglutinina son además inhibidores del crecimiento. Y los inhibidores de la proteasa han sido acusados de provocar problemas pancreáticos”. De hecho Soy Online Service publica los resultados de un estudio realizado con ratas según el cual “niveles elevados de exposición a los inhibidores de la proteasa causan cáncer pancreático mientras niveles moderados provocan que el páncreas de la rata sea más susceptible a los agentes cancerígenos”.
También serían antinutrientes contenidos en la soja según Embid “el ácido fítico presente en un grupo de sustancias denominado fitatos que están presentes en el salvado o la cáscara de todas las semillas. Los fitatos son quelantes, es decir, pueden unirse a iones metálicos y bloquear la asimilación y la biodisponibilidad de minerales esenciales: calcio, magnesio, cobre, hierro y, especialmente, zinc”. Dato que debe ser tenido especialmente en cuenta por los vegetarianos y por las madres que alimentan a sus bebés con fórmulas a base de soja.
Otro motivo de alarma sería el hecho, según explica Embid, de que “se ha comprobado que las fórmulas infantiles basadas en la soja pueden contener hasta 200 veces más manganeso que la leche de lactancia natural y como su exceso se acumula en los órganos internos, incluyendo el cerebro, podría producir daños”.
Al respecto Soy Online Service da una cifra concreta: “Alrededor del 8% del exceso de manganeso de la dieta es almacenado en el cerebro, muy cerca de las neuronas que producen dopamina, responsable en parte del desarrollo biológico adolescente. Las implicaciones de ello son que uno de cada ocho bebés alimentados con fórmulas de soja durante los primeros seis meses de vida podría tener riesgo de sufrir alteraciones cerebrales y de comportamiento que no se hacen evidentes hasta la adolescencia”. De ahí que esa institución considere que se está poniendo innecesariamente en riesgo la adecuada actividad tiroidea de los bebés alimentados con fórmulas de soja, cuestión a la que dedica varios artículos que el lector interesado podrá encontrar fácilmente en su web o resumidos en el texto Fórmulas infantiles a base de soja: hay motivos para preocuparse que firmado por los doctores Sue Dibb y Mike Fitzpatrick se publicó en el nº 72 de Medicina Holística.
No puede por ello extrañar que enSoy Online Service se llegue a afirmar: “Es irresponsable que los fabricantes de fórmulas de soja continúen arriesgando las tiroides de los bebés con su negativa a eliminar las isoflavonas de sus productos”. Añadiendo:“Es absolutamente irresponsable y un signo de corrupción moral anunciar los beneficios anticancerígenos de la soja sin hacer mención alguna de que existen otros riesgos para la salud”. De ellos sí habla en cambio Alfredo Embid cuando dice: “La soja, incluso aunque no sea transgénica, produce numerosas patologías; están documentadas en la literatura científica desde hace años”. Y añade: “La industria de la soja no puede excusarse ya que sabe que la soja es patógena desde hace decenas de años. Por ejemplo, sabe que la soja contiene agentes bociógenos desde hace más de 60 años”.
Embid hace un amplio resumen de todos estos problemas en su texto que reproducimos por su interés e importancia: “La soja produce:
-“Alteraciones alérgicas -especialmente en niños-y casos de alopecia. La proteína de soja se encuentra en el segundo lugar de la lista de alimentos que producen alergias y genera el 25% de las reacciones graves”.
-“Alteraciones del sistema nervioso”. Entre ellas un envejecimiento acelerado del cerebro. De hecho menciona que “un estudio realizado por el Centro Epidemiológico de Hawai (Estados Unidos) durante más de 30 años sobre 7.000 hombres demostró que el tofu aceleraba la pérdida de peso cerebral en personas de edad y que cuanta más soja tomaban peores eran sus habilidades mentales”.
-“Alteraciones del comportamiento. Como aumento de la ansiedad, del estrés, disminución de los comportamientos sociables, aumento del comportamiento agresivo y, paradójicamente, también del comportamiento de sumisión en animales alimentados con soja”.
-“Alteraciones del sistema inmunitario. La genisteína (una de las proteínas de la soja) tiene efecto inmunosupresor y produce alteraciones atróficas del timo. La exposición a fitoestrógenos durante el embarazo y la lactancia se ha relacionado con la aparición de enfermedades autoinmunes en los niños”.
-“Alteraciones endocrinas. En estudios que datan de la década de los 50 del siglo pasado ya se demostró que la soja causa trastornos endocrinos en animales”. Y entre esas alteraciones endocrinas cita alteraciones del páncreas (“los niños alimentados con fórmulas de soja tienen el doble de diabetes”) y alteraciones del tiroides (“la soja contiene sustancias que debilitan la función de la glándula tiroides • Es bociógena. La genisteína es un inhibidor de la peroxidasa tiroidea más poderoso que los medicamentos normales anti-tiroideos”). Y añade que “se ha descrito aumento de la TSH hipofisiaria (siglas en inglés de la hormona tirotropina) en respuesta a su acción antitiroidea, bocio difuso, hipotiroidismo (con sus síntomas asociados: estreñimiento, letargia, fatiga, etc,), tiroiditis autoinmune subaguda (los niños alimentados con fórmulas a base de soja tiene el triple de enfermedades autoinmunes del tiroides, según un estudio del Departamento de Pediatría del Hospital Universitario Cornell de North Shore Manaste, Nueva Cork , Estados Unidos) y hasta cáncer de tiroides”. Continúa luego explicando Embid en su artículo que al inhibir la peroxidasa tiroidea –necesaria para fabricar las hormonas tiroideas T3-T4- “la genisteína causa daño irreversible a las enzimas que sintetizan las hormonas de la tiroides”.
Otro dato relevante a este respecto es que ya en 1988 el doctor Theodore Kay de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kyoto (Japón), señalaría que “sabemos desde hace medio siglo que las ratas y los humanos alimentados con soja -especialmente los niños y las mujeres- sufren agrandamientos de la tiroides”.
Asimismo, dentro de estas posibles alteraciones endocrinas que podría provocar la soja no fermentada Alfredo Embid recuerda que “contiene fitoestrógenos cuya acción se puede combinar con otros disruptores endocrinos y xenoestrógenos responsables de alteraciones en las hormonas sexuales, alteraciones del comportamiento sexual, aparición de la pubertad precoz, anomalías congénitas del tracto genital masculino (de hecho, como publica el Soy Online Service, la mayor incidencia de este tipo de defectos se ha registrado en bebés varones nacidos de madres vegetarianas consumidoras de soja), disminución de la fertilidad y disminución de andrógenos”. A lo que habría que sumar que “hay pruebas de que las isoflavonas de la soja genisteína y daidzeína son genotóxicas para el esperma humano”.
-“Aumento de malformaciones en el nacimiento. Como criptorquideas, hipospadias, espina bífida, piernas deformes o ausencia de algún órgano y abortos”. A este respecto el Soy Online Service recoge los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad John Hopkins (EEUU) que apoyan “la potencial conexión entre el consumo de isoflavonas durante el embarazo, las alteraciones tiroideas y los defectos de nacimiento”.
-“Alteraciones del material genético. Se han descrito alteraciones de los mecanismos reparadores naturales de las aberraciones cromosómicas y otras alteraciones negativas del ADN”.
Embid también es rotundo a la hora de desmitificar la creencia de que el consumo de soja previene el cáncer: “El consumo de soja –afirma- no sólo no previene el cáncer sino que puede fomentar los cánceres ginecológicos y tiroideos”. Asegurando que se han descrito en la literatura científica “cáncer de páncreas, mayor tasa de cáncer y leucemia infantil, mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, aumento de cánceres de la vulva, aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides, aumento de la incidencia de hiperplasia endometrial (estadío precursor del cáncer de útero) y aumento del riesgo de cáncer en la glándula tiroides”. Todo ello porconsumir soja.
Además recuerda que en el procesamiento industrial de la soja se produce lisinealina -sustancia cancerígena- y que los solventes utilizados dejan otros residuos cancerígenos como el hexano.
Cabe añadir que hay otros artículos en la web de Soy Online Service que recogen resultados de nuevas y preocupantes investigaciones. Por ejemplo la del doctor Craig Dees -del Laboratorio Nacional de Oak Ridge (California, EEUU)- que ha encontrado que “las isoflavonas de la soja hace que se reproduzcan las células cancerosas de mama” por lo que concluye que “las mujeres no deben tomar productos derivados de la soja”.
Y resultados similares obtendría el doctor William Helferich -de la Universidad de Illinois (EEUU)- quien afirma que “existe la posibilidad de que la genisteína en la dieta estimule el crecimiento de tumores dependientes del estrógeno en los humanos con bajos niveles de estrógeno endógeno circulando tales como los encontrados en las mujeres postmenopáusicas”.
Tampoco está claro, según Embid, que la soja reduzca el colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares pues este alimento“contiene hemaglutininas, unas sustancias que promueven la formación de coágulos sanguíneos responsables de accidentes cerebrovasculares, trombosis, etc.”
Bien, pues a todo esto habría que añadir que casi el 95% de la soja que llega a nuestras mesas es transgénica por lo que los productos derivados de ella serían aún más tóxicos y las consecuencias de su consumo impredecibles. “Se ha comprobado experimentalmente –explica Embid en su artículo- que el ADN transgénico ingerido en alimentos se puede recombinar en el estómago y el intestino humanos transfiriendo a las bacterias de la flora intestinal propiedades de las plantas transgénicas como, por ejemplo, la resistencia a antibióticos”.

 

ADVERTENCIAS “DESDE DENTRO”

Agregaremos que uno de los mayores ataques que ha recibido la industria de la soja es la carta de protesta firmada por dos científicos de la propia FDA norteamericana con la que en 1999 trataron de impedir que ese organismo avalara sus presuntos beneficios o, al menos, conseguir que se incluyeran advertencias sobre su consumo en las etiquetas de todos los productos que la contuvieran. Vano intento. Nos referimos a Daniel Sheehan –por entonces director del Programa Básico de Estrógenos de la División de Toxicología Genética y Reproductiva de la FDA- y a Daniel Doerge -que en ese momento ocupaba igualmente un alto cargo en la División de Toxicología Bioquímica de la organización-. Dirigida al Departamento de Salud y Servicios Humanos de la propia FDA en ella se decía, entre otras cosas, que “existe evidencia abundante de que algunas isoflavonas que se encuentran en la soja, incluyendo la genisteína y el equol -un metabolito de la daidzeína-, tienen efectos tóxicos en tejidos sensibles a los estrógenos y en la glándula tiroidea” a la par que recordaban que desde 1988 la FDA tenía en su poder un informe remitido por el Gobierno británico sobre los fitoestrógenos de la soja en el que ya se afirmaba que “no habían logrado encontrar evidencia de sus beneficios” y de paso advertían sobre sus “potenciales efectos adversos”. Por si todo ello fuera poco la FDA tenía conocimiento desde 1991 de que investigadores japoneses habían descubierto que el consumo de una cantidad tan pequeña como 30 gramos o 2 cucharadas de soja al día durante un mes conduce a un incremento significativo de la ya mencionada hormona hipofisiaria tirotropina. Además algunos de los voluntarios del estudio desarrollaron bocio difuso e hipotiroidismo y varios más se quejaron de estreñimiento, fatiga y letargia. Años después investigadores del propio Centro Nacional para Investigación Toxicológica de la FDA para el que trabajaban Sheehan y Doerge hicieron el embarazoso “descubrimiento” de que las sustancias que provocaban el bocio eran efectivamente esas isoflavonas.
Tiempo después Sally Fullon –periodista especializada en investigación y autora de varios libros además de presidenta de la Fundación Weston A. Price, institución sin ánimo de lucro que publica estudios e informes sobre nutrición y salud humana- recogería el testigo de Sheehan y Doerge y, de hecho, lleva años denunciando las estratagemas de la industria de la soja y la pasividad cómplice de las autoridades. Como que la industria venda la soja al consumidor de alto poder adquisitivo “no como una comida barata sino como una sustancia milagrosa que previene las enfermedades coronarias y el cáncer, elimina los sofocos en la menopausia, fortalece los huesos y nos mantiene siempre jóvenes. Para ello la competencia –carne, leche, queso, mantequilla y huevos- ha sido debidamente demonizada en los organismos gubernamentales. La presión para introducir más soja ha sido implacable desde entonces y su alcance global hasta el punto de que la proteína de soja se encuentra ya en la mayoría de los panes de los supermercados. La publicidad ha sido tan eficaz que la venta de productos de soja es hoy notable cuando hace sólo unas décadas ni siquiera se consideraba adecuada para comer ni en Asia”. En su denuncia explica asimismo que en realidad “los chinos no comen productos de soja no fermentados -como sí hacen en el caso de otras legumbres como las lentejas- porque contienen grandes cantidades de toxinas naturales o antinutrientes que son potentes inhibidores de la tripsina y otras enzimas necesarias para la digestión de las proteínas. Tales inhibidores son proteínas grandes y compactas que no se desactivan al cocinarlas y pueden producir graves desórdenes gástricos, digestión incompleta de las proteínas e insuficiencia crónica en la absorción de aminoácidos. En animales de laboratorio dietas altas en inhibidores de tripsina causan agrandamiento del páncreas y otras condiciones patológicas, cáncer incluido”.
En su web -www.westonaprice.org- Fullon habla luego de otros componentes de la soja potencialmente dañinos. Es el caso de la hemaglutinina , “una sustancia coaguladora que hace que los glóbulos rojos se junten”. Y añade:“Tanto los inhibidores de tripsina como los de hemaglutinina son inhibidores del crecimiento. Ratas destetadas alimentadas con soja que contenía dichos nutrientes no conseguían crecer normalmente. Los componentes que inhiben el crecimiento se desactivan durante el proceso de fermentación”.
En cuanto al antes mencionado ácido fítico que puede bloquear la absorción de minerales explica que es “altamente resistente a las técnicas normales de reducción de fitatos con métodos de cocción lenta a baja temperatura. Por tanto los vegetarianos que consumen tofu como sustitutivo de la carne y de los productos lácteos se arriesgan a sufrir graves déficits de minerales. Los resultados de déficits de calcio, magnesio y hierro son bien conocidos pero no tanto los que provoca un déficit de zinc. Y a éste se le conoce como el mineral inteligente porque se necesita para un óptimo desarrollo y funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Bueno, pues los fitatos presentes en la soja interfieren con la absorción del zinc más que en otros minerales. Sólo un largo periodo de fermentación reduce significativamente el contenido de fitatos de la soja”. Luego continúa explicando: “En experimentos dietéticos se ha comprobado que el uso de concentrado de proteínas de soja incrementa en el organismo las necesidades de vitaminas B12, D, E y K”.
Fullon arremete igualmente contra los mitos recientemente creados sobre la soja. Especialmente contra los que dicen que su ingesta ayuda frente al exceso de colesterol, el cáncer o la osteoporosis. Respecto del colesterol afirma que las evidencias científicas de la capacidad de la soja para reducir el colesterol derivan en su mayoría de un metaanálisis realizado en 1995 por el doctor James Anderson solo que el mismo -se publicó en The New England Journal of Medicine- lo patrocinó la empresa Protein Technologies International.Y en cuanto a sus resultados explica que “el informe publicado sugiere que los individuos con un nivel de colesterol superior a 250 mg/dl experimentaron una reducción significativa de entre un 7 y un 20% al sustituirles la proteína animal por la de soja mientras en personas con un nivel de colesterol inferior a 250 mg/dl la reducción era en cambio insignificante. Y eso implica que en el caso de la mayoría de las personas comerse una hamburguesa vegetal en lugar de un filete no va a reducir su nivel de colesterol”.
Fullon denuncia asimismo el que compañías que comercializan proteínas de soja afirmen cosas como “además de proteger el corazón la soja ha demostrado tener poderosas propiedades anticancerígenas. Los japoneses, que comen 30 veces más soja que los norteamericanos, tienen una incidencia menor de cánceres de pecho, útero y próstata”. Un “argumento” al que esta investigadora responde que “eso podría ser cierto pero también que los japoneses y los asiáticos en general tienen unos niveles más altos de otros tipos de cáncer; en concreto de esófago, estómago, páncreas e hígado. Los asiáticos de todo el mundo presentan también altos niveles de cáncer de tiroides. Así que la misma lógica que deduce que hay un nexo de unión entre los bajos niveles de esos cánceres y el consumo de soja requiere también que se atribuya a la soja los altos niveles de cánceres de tiroides y del sistema digestivo; especialmente cuando se sabe que la soja provoca esos cánceres en ratas de laboratorio” (en este sentido cabe explicar además algo importante: en Japón el consumo de soja no fermentada es muy escaso pues supone menos de dos cucharaditas al día).
Fullon recuerda que las supuestas propiedades anticancerígenas de la soja se deben a un metaanálisis hecho en 1994 por Mark Messina -médico y profesor adjunto en la Universidad de Loma Linda (California, Estados Unidos)- que se publicó en Cáncer y Nutrición y cuenta: “Messina apuntó que de 26 estudios con animales en el 65% se encontraron efectos protectores de la soja. Pero de forma claramente interesada pasó por alto incluir un estudio según el cual la soja provoca cáncer de páncreas. Además en los estudios humanos citados los resultados estaban mezclados. Unos pocos mostraban algunos efectos protectores pero la mayoría no mostraban ninguna correlación entre el consumo de soja y las tasas de cáncer”. Fullon explica luego que por eso su conclusión fue que “los datos de este estudio no pueden ser usados como base para afirmar que un incremento del consumo de soja reduce los riesgos de padecer cáncer”. Bueno, pues resulta que Messina escribiría luego un libro titulado La soja y tu salud en el que con total desfachatez afirmaba justo lo contrario y recomendaba tomar una taza o 230 gramos de productos de soja al día “como cantidad óptima para prevenir el cáncer”.
Por lo que se refiere a la osteoporosis Fullon afirma que “la aseveración de que la soja previene la osteoporosis resulta extraordinaria ya que bloquea la absorción de calcio y causa déficit de vitamina D. Si los asiáticos tienen niveles más bajos de osteoporosis que los occidentales –explica-es porque su dieta es rica en vitamina D procedente de las gambas, el tocino y los mariscos así como del abundante calcio contenido en los caldos hechos con huesos”. No se debería pues a la soja.
Fullon analizaría también qué pasa cuando se alimenta a bebés con soja. Y escribe: “Aproximadamente el 25% de los niños que no son amamantados en Estados Unidos toman sustitutivos a base de soja, un porcentaje mucho mayor que en otras zonas del mundo. Y se ha calculado que un bebé alimentado exclusivamente con este tipo de sustitutivo de la leche recibe el equivalente en estrógenos –respecto a su peso corporal- de al menos cinco píldoras anticonceptivas al día”. Realmente inconcebible. Y agrega al respecto: “Para muchos investigadores los futuros patrones de orientación sexual pueden verse también influidos por esta exposición temprana a hormonas. Además es alarmante el número de casos de niñas alimentadas con soja cuando eran lactantes que alcanzan la pubertad mucho más temprano de lo normal. Temprana maduración de las niñas que normalmente provoca más tarde problemas en el sistema reproductivo, incluidos problemas con la menstruación, con la infertilidad y con el cáncer de mama”.
Terminamos indicando que según el doctor Lon White –especialista en Medicina Geriátrica de la Escuela de Medicina John A. Burns de la Universidad de Hawai (Estados Unidos)- hay una relación significativa entre el consumo diario de dos o más raciones de tofu y una aceleración del envejecimiento cerebral. El estudio que efectuó constataría entre las personas estudiadas que quienes habían consumido habitualmente soja en su edad adulta tenían sus capacidades cognitivas más disminuidas y mayor incidencia de alzheimer y demencia. “Aquellos que comieron tofu –llegaría a afirmar-parecían cinco años más viejos al llegar a los 75 o 80”. White y sus colaboradores atribuyeron esos efectos negativos a las isoflavonas de la soja. Los resultados confirmarían así los de otro estudio anterior que constató que las mujeres postmenopáusicas con altos niveles de estrógenos en sangre experimentaban mayor declive cognitivo que las que no ingerían isoflavonas de soja.
Resumiendo, la industria alimentaria sabe desde hace años que la soja –incluida la que no es transgénica- contiene toxinas y antinutrientes que pueden perjudicar la salud pero se ha limitado a pregonar sus bondades ocultando interesadamente los datos que podrían estropearle el negocio. Hoy, gracias a las voces de algunos disidentes, los consumidores empezamos a ser conscientes de que los procesos industriales no logran eliminar completamente los agentes patógenos que contienen como aseguran los vendedores de productos de soja.
En suma, son cada vez más los expertos que afirman que los productos fermentados de soja -el miso, el tempeh, la salsa de soja y el natto- se pueden ingerir pero con mucha moderación porque si no también son dañinos pero no es en modo alguno aconsejable ingerir los productos que contienen ese alimento sin fermentar, leche de soja incluida.

Fuente: DISCOVERY SALUD

No era tan buena como la pintaban no? hay tantas semillas con las que podemos hacer leches vegetales que para que arriesgarno con la soja y a la vez no es tan necesaria sino serìa como que sin la soja no podrìamos vivir sin embargo no es asì. Yo no consumo soja :)

"Que tu alimento sea tu medicina..."
Patry

Leche de almendras

  La leche de almendras es muy sabrosa y nutritiva, contiene mucho calcio sin la nefasta grasa animal :) y prepararla en casa sólo nos toma un par de minutos.

Ingredientes

- 1 taza de almendras

- 1 litro de agua mineral o filtrada

- Una pizquita de sal rosada

Preparaciòn

·         Primero remojamos las almendras durante 8 hs mìnimo. Este proceso es muy importante: la almendra se vuelve más fácilmente digerible, debido a la actividad enzimática que se desarrolla al hidratarse. Además, se torna más blanda y lechosa, lo que facilita su procesado.

·         Luego, descartamos el agua del remojo, las pelamos frotandolas entre sì dentro de trozo de tela y las lavamos bien.

·         Podemos utilizar las almendras inmediatamente o dejarlas en un colador o mallita durante algunas horas más, período durante el cual las semillas comienzan a germinar. A medida que la almendra germina, va consumiendo sus reservas de energía, disminuyendo su contenido calórico en más de un 10%. Así mismo, se potencian sus nutrientes. (Este paso es opcional)

·         Agregamos las almendras hidratadas y 2 tazas de agua a la licuadora y procesar hasta que la almendra quede bien molida y el líquido quede blanco, al igual que la leche.

·         La colamos en un paño limpio de algodòn tipo gasa pañalera estrujàndolo bien para obtener la mayor cantidad de "leche posible", agregar el agua restante y mezclar bien.

·         Por último, vertemos la leche a la licuadora, agregamos miel a gusto y frutas o bien harina de algarroba para hacer una riquìsima chocolatada. Sino la bebemos solita como si fuera un vaso de agua.

Sugerencias

·         Se puede guardar en la heladera entre 24hs y 48hs dependiendo del clima, del frìo de vuestra heladera, del estado de las almendras (cuanto mas nuevas mas tiempo dura) pero siempre es ùtil usar los sentidos para verificar su estado, si a la vista no està "cortada" vamos bien, si al olfato tiene olor àcido o rancio vamos mal.

·         Al igual que otros licuados, consumir preferentemente en ayunas o alejados de las comidas.

·         Se puede preparar con agua tibia, cuidando que la temperatura no supere de los 42°C, para que no pierda sus enzimas ni sus vitaminas.

·         JAMAS desechar el residuo, es de un alto valor nutritivo y lo podemos utilizar en distintas preparaciones: la aliñamos con nuestros condimentos favoritos y se la agregamos a la ensalada, nos queda como si fuese "ricota", agregar a lamasa del pan para enriquecerlo, a la masa de masitas, preparar quesito untable con oliva, sal y limòn y a volar la imaginaciòn!!!

"Que tu alimento sea tu medicina..."

Patry

 

sábado, 16 de marzo de 2013

Torrejas de avena

 
 
Que cosa màs deliciosa "las torrejitas"!!! me traen recuerdos de mi niñez, mi mamà solìa hacerlas generalmente para la cena con arroz que "sobraba" del mediodìa, si mal no recuerdo las condimentaba con cebollita de verdeo, sal, un poco de harina para ligar y a freirlas!! morìamos por ellas. Para la cena de hoy tratè de imitarlas pero a mi modo "saludable" y quedaron  sencillamente exquisitas!!! asì que aquì les dejo la receta con el paso a paso y espero que las disfruten como lo hicimos mi esposo y yo en esta noche fresquita del sur argentino.
 
 

Ingredientes (para dos personas)

 
1y1/2 T. de avena integral
1/2 T de salvado de avena
Sal a gusto
2 cucharadas de aceite de oliva prensado en frìo
1 cebollita de verdeo
1/2 vaso de leche de almendra o agua
 
 
 
 

Preparaciòn:

 
En un boul colocar la avena, el salvado de avena, la sal, el aceite de oliva, la cebollita cortada en rodajas finitas, agregar lentamente la leche de almendra o el agua hasta formar una mezcla ligeramente blanda, puede ser susficiente esta cantidad o a veces con un poco menos alcanza y otras es necesario un poco màs todo va a depender de la avena que utilicen. Dejar descansar la mezcla por espacio de media hora (en este tiempo la avena y el salvado se habràn inchado absorviendo asi el lìquido que usamos quedando una masa mas pesada).
 

 



A cocinarlas! pero no como las hacìa mamà que las freìa en abundante aceite. Sartèn (evitemos POR FAVOR el aluminio y el teflòn, mejor de acero inoxidable) pincelada con aceite de oliva o aceite de coco (yo usè este ùltimo) armamos las torrejitas con una cuchara y las cocinamos a fuego mìnimo de un lado y cuando estèn doraditas las damos vuelta y las cocinamos del otro lado.


 
Walà!!! listas para comerlas. Las podemos comer asi solitas (para eso hacerlas mas pequeñas) o bien como las comimos nosotros esta noche, por eso este tamaño màs grande. Las usamos como base de unas ricas verduras y cenamos deli y nutritivo!!
 

Decidimos ponerle encima: zuchini, tomatitos cherry y germinados de alfalfa (made in casita)  con un toque de sal de mar y aceite de oliva. Dejen volar la imaginaciòn porque las combinaciones para maridar estas torrejitas son infinitas. Que lo disfruten!!

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"Que tu alimento sea tu medicina..."
Patry



 

Masa madre,  Gran Tesoro!


Los que me conocen saben que de alguna manera voy a buscar la vuelta para encontrar el lado màs natural posible a las cosas y sobre todo a la alimentaciòn, sabiendo que la salud o a la enfermedad se gestan en la cocina y entra a nosotros por la boca, es por ello que quiero aconsejar a quienes consumen pan primero que lo hagan en casa y asi evitar todos los conservantes y quìmicos que contienen los panes que compramos, aunque sea en la panaderìa del barrio ya que las harinas que ellos utilizan son "enriquecidas" con muchas cosas raras y nefastas para nuestro organismo y segundo que el leudado sea echo a base de masa madre, sistema natural, biològico y saludable ya que dicha levadura natural capta en su proceso de elaboraciòn bacterias benèficas para nuestro aparato digestivo haciendo asi a nuestro pan mas digestivo y por ende mas saludable.
La Masa Madre es uno de los Mayores Tesoros en la Elaboración de Masas que existe en el Mundo.
La Masa Madre fue probablemente la primera forma de levadura disponible en el Mundo siendo, con el transcurso de los siglos, la forma habitual de levadura en la Edad Media europea.
Más tarde (y desafortunadamente) fue sustituido por levadura obtenida en el proceso de fabricación de la cerveza, y màs tarde nace la levadura química industrial que conocemos como "pan de levadura"con el objeto de acortar el proceso de fermentaciòn para asi poder elaborar mayor cantidad en menor tiempo.
Esto ha ido derivando en que los panes ya no fermentan con el tiempo que es debido, ni de forma natural (a base del proceso enzimático que se genera en el fermentación), por lo que ha ido generando (o degenerando según se vea), en panes de muy baja calidad, que provocan cada vez más alergias al gluten, niños que ya nacen celíacos, y muchos problemas digestivos relacionados con las masas y los panes.
Las masas elaboradas con Masas Madre son un Tesoro para la Salud que ayudan en el proceso digestivo ya que con los tiempos de larga fermentación y los lactobacilus naturales que la contienen, ayudan a eliminar fitatos e inhibores de enzimas.

BENEFICIOS DE LA MASA MADRE:

1 - Aumenta el ácido láctico beneficioso.

El tiempo de la fermentación necesarios para una masa fermentada con masa madre es mucho mayor que con una lavadura química, lo que aumenta el ácido láctico y crea un pH ideal para la enzima fitasa. Esta enzima degrada los fitatos con más eficacia que en las masas de levadura química.

La Masa Madre natural tiene la menor cantidad de fitatos lo que hace de esta masa que sea mucho más saludable.

2 - Predigestión de almidones.

Las bacterias y levaduras en el cultivo de Masa Madre trabajan contínuamente para predigerir los almidones de los cereales, por lo que es más fácil de digerir después.

3 - Distribución del gluten.

De nuevo, como el ciclo de fermentación es más largo y el aumento del lactilobacilus también, se rompe el gluten de las proteínas en aminoácidos, por lo que es más digerible.

4 - Conservante.

El ácido acético que se produce junto con el ácido láctico ayuda a conservar la masa al inhibir el crecimiento de moho y seguro que se conserven en la heladera hasta 7 días.

5 - Una mejor regulación de la glucosa sanguínea

Hay diversos estudios científicos que demuestran que las masas elaboradas con Masa Madre obtienen mejores resultados para la salud que el uso de masas elaboradas con Levaduras químicas.
Los niveles de glucosa en la sangre de los sujetos de los estudios llevados a cabo fueron menores después de comer panes echo con masa madre al contrario de aquellos que comieron panes echos con levadura industrial cuya glucosa pasò los miveles màximos deseados
Ademàs, curiosamente, los investigadores encontraron que la glucosa , de quienes comieron panes echos a base de masa madre, se mantuvo estable hasta la siguiente comida y durante varias horas después del primer análisis.

 

Masa Madre


Hacer una masa madre es fácil y barato. Hay muchas maneras de hacerla, para la más sencilla no hace falta más que harina y agua (y tiempo, claro, como para todas las cosas buenas).

Lo que vamos a tratar de hacer es crear las condiciones adecuadas para “capturar” las levaduras y bacterias presentes en el aire y los alimentos. Más tarde, usaremos esta masa madre para hacer pan. Antes de la levadura industrial (que apenas tiene siglo y medio), el pan se fermentaba siempre con levadura natural. La levadura natural otorga al pan un sabor que la comercial sencillamente no puede dar. Además, altera todas las características de una hogaza: miga, corteza, duración, preservación de la humedad, etc.

Para crear esta casa a nuestros “bichitos” necesitamos un recipiente, un frasco de vidrio es lo mejor porque asi podremos ver en todo momento cómo la naturaleza va haciendo su labor. Los "bichitos" se alimentarán de la harina y soltarán gases (que luego se quedan atrapados en el pan como burbujas en la miga), por esto haremos un agujero en la tapa del frasco para que no sea hermético al 100%.

El proceso dura 4 días; durante este tiempo siempre intentaremos tener el frasco con la misma cantidad de masa madre (aproximadamente lleno hasta la mitad, con una consistencia de pasta densa). Cada noche tendremos que “alimentar” a nuestro huesped y para ello deberemos desechar la mitad de la masa para hacer sitio al nuevo alimento.

Ahì vamos!

Día 1

Mezclaremos la misma cantidad de harina y agua. ¿Cuanta? depende de tu frasco. Simplemente que quede lleno hasta por la mitad (más tarde verás el por qué). El agua no tiene que estar fría ni caliente, a temperatura ambiente està bien y en lo posible mineral o filtrada para asi evitar el cloro que podrìa hacer fracasar nuestro intento. Usaremos harina integral ya que las levaduras están en la superficie de los alimentos (cáscara de los granos de trigo, piel de las uvas, etc.); a la harina “blanca” le han quitado la cáscara, así que es menos probable que tenga los "bichitos" que nos interesan. La harina de las fotos es de trigo, la de centeno va aún mejor.
Mezclamos la harina y el agua y lo dejamos reposar en un sitio tranquilo y tibio. Yo hago la masa madre por la noche, cuando la casa está tranquila. Durante los cuatro días que dura el proceso me es fácil recordar que tengo que alimentar la masa antes de acostarme.

Día 2

Después de 24 horas no hay grandes signos de actividad. La masa se ha asentado un poco, y algo de líquido marrón flota en la superficie. Si nos fijamos con muchas ganas, se pueden ver pequeñísimas burbujas en la masa (pero hay que fijarse mucho).
Tiramos la mitad de la masa y añadimos harina y agua hasta que el frasco esté otra vez lleno hasta la mitad (como ayer), revolvemos bien. Volvemos a dejar la masa reposar durante un día en un lugar tranquilo. Este día (en previsión de lo que se avecina) hago una marca en el frasco con un marcador negro; veamos lo que sucede.

Día 3

El día 3 ya hay señales de vida. La masa está llena de burbujas y se ha hinchado notablemente, el nivel ha subido unos 2 cm sobre la marca que hice la noche anterior, significa que vamos muy bien!!. Además, hay un olor, “ese” olor. No es un olor desagradable, es un olor a vida, un olor nuevo e inolvidable, algoàcido.
Al igual que el día anterior, desechamos la mitad de la masa y rellenamos, de nuevo, el frasco hasta la mitad con harina y agua. Como, seguramente, no vas a llenar el frasco hasta la marca del día anterior, bórrala y haz una nueva raya.

Día 4

El día 4 es un gran día, un día que no olvidaremos nunca. Hoy hemos conseguido, por fin, tener la masa madre a punto.
El aspecto del frasco es espectacular, la masa ha duplicado su volumen, y amenaza con desbordar. La marca que hicimos es tan sólo un recuerdo. Grandes burbujas de gas son apreciables por todo el frasco, ¡ya es nuestra!
Ahora que ya tenemos la masa madre lista para darnos deliciosas hogazas de pan, podemos hacer varias cosas:
- Usarla, tal cual, en la elaboración de un pan.
- Meterla a la heladera hasta que queramos usarla (antes de meterla a la heladera la volvemos a alimentar y esperaremos a que burbujee). Con el frío la masa madre se “adormece” y no necesita ser alimentada a diario. Así puede aguantar meses. Es totalmente normal que se asiente y se cree una gruesa capa de líquido grisaceo. Cuando queramos usarla sólo tendremos que volver a ponerla a temperatura ambiente y alimentarla.


Cosas que pueden pasar


- No sucede ningún cambio durante 3 días (o más) y huele mal. Puede que “bichitos” malos se hayan apoderado de tu masa madre. Tranquilidad, no pasa nada, tíralo todo a la basura y vuelve a empezar (nos ha pasado a todos). Si a los 3 ó 4 intentos ves que nunca lo consigues, puedes probar a poner una cucharada de yogur natural (descremada) en la mezcla inicial. El yogur es ácido y mantendrá a los bichos malos a raya hasta que lleguen los buenos.
- Hace mucho calor y la masa madre reacciona muy rápido (no le hacen falta las 24 horas para completar cada fase del proceso). Esto puede pasar si es verano o tienes la calefacción muy alta. En este caso tendrás que ir adelantando los pasos. Es más engorroso porque puede requerir estar más pendiente de la masa (alimentarla 2 veces al día). No obstante, aunque veas mucha actividad, la primera vez intenta seguir los pasos descritos y luego saca conclusiones.
Prepara tu masa madre y tenla a mano que en estos dìas te enseño a hacer el pan que tanto queremos comer :)

"Que tu alimento sea tu medicina..."
Patry